Formas de pensamiento estratégico

Dadas las condiciones de incertidumbre que prevalecen en el desempeño de los negocios y el alto dinamismo que envuelve la actuación de todos los sectores empresariales mundiales, las decisiones estratégicas de la alta dirección se toman con grandes limitaciones, a saber:

La información que manejan actualmente los ejecutivos no es la que necesitan para su toma de decisiones y, la información que necesitan, no está disponible o tarda tiempo el obtenerla. Imaginemos las cargas de trabajo que los abruman por situaciones de crisis, las actividades del día a día, los problemas de índole personal  y todo esto se conjuga para que se pierda la visión de conjunto y se carezca de tiempo para analizar, a conciencia, la información que requieren en una decisión compleja. Sobre todo cuando dicha información está plagada de números y carece de la esencia del negocio.

Cuando se leen las historias de grandes fusiones, adquisiciones y operaciones entre consorcios nacionales e internacionales, reportadas en afamadas revistas de negocios, como el Wall Street Journal, nos da la impresión de que cada una de estas decisiones ha sido tomada como resultado de un proceso altamente racional, donde se han considerado las fuerzas y debilidades de la organización, las condiciones del entorno industrial y un completo análisis y síntesis de la información más relevante. ¿Esto es así?

Los ejecutivos tienden a darle mayor atención a la información que confirma sus propios puntos de vista, desacreditando datos y reportes que están en contra de sus creencias.- Como resultado, los ejecutivos asumen decisiones basándose en pronósticos demasiado optimistas o irreales, pasando por alto las evidencias disponibles que proponen resultados más modestos. Algunos estudios sicológicos revelan lo difícil que es para los individuos cambiar un curso de acción cuando ya se han comprometido con el mismo, aun cuando son confrontados con suficientes evidencias que les demuestran que han tomado una decisión errónea. A este efecto se le conoce como escalamiento del compromiso . Los individuos intensifican el compromiso hacia un curso de acción fallido cuando se ven como responsables del fracaso. Esto es, arrojan dinero bueno al malo para demostrar que su decisión inicial no estaba equivocada y, así, no admitir que cometieron un error.

El escalamiento del compromiso es congruente con la evidencia de que la gente trata de parecer consistente en lo que dice y hace. La consistencia está asociada con los líderes eficaces. Así, los Gerentes, en un esfuerzo por parecer eficaces, se sentirán motivados a ser consistentes cuando el ajustarse a otro curso de acción podría ser preferible.

Los altos ejecutivos son, a menudo, aislados por los mandos medios que los hacen perder contacto con la realidad.- Este fenómeno es el más común en las empresas de México, nadie quiere asumir el riesgo de llevarles malas noticias a los superiores. Como consecuencia de esto, los resultados negativos o adversos viajan hacia los estratos superiores muy lentamente, generando una gran pobreza de información vital para la toma de decisiones de la alta dirección. Esto se agrava por la tendencia, muy humana, de querer escuchar sólo buenas noticias. ¿De qué calidad pueden ser las decisiones basadas en información recortada o en datos estadísticos manipulados?

Una variante de este aspecto se conoce como la heurística de la disponibilidad , que es la tendencia de los individuos a basar sus juicios en la información que tienen disponible. Los eventos que evocan emociones, que son particularmente vívidas o que han ocurrido recientemente tienden a estar más disponibles en la memoria. Este fenómeno puede explicar por qué los gerentes, cuando hacen evaluaciones anuales de desempeño, se inclinan a dar más peso a los comportamientos recientes de un empleado que a aquellos de hace seis o nueve meses.

 

El explosivo crecimiento de la tecnología de la información y sus flujos no ha sido acompañado de un similar crecimiento en la habilidad de los ejecutivos para procesar tanta información. Pocas compañías en México han modificado sus estructuras internas de organización para tomar ventaja de la disponibilidad de información, o para aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología de información. Esto trae, como consecuencia, que tanta cantidad de datos ocultan información relevante más que ayudar a los gerentes para la toma de decisiones estratégica provocando una sobrecarga de información que abruma.

La lluvia digital de correos electrónicos congestiona los servidores; para aprender a manejar las nuevas suites de oficina se necesitan invertir bastantes horas de capacitación; nuevos sistemas de cómputo para contabilidad, nóminas y controles; un nuevo ERP, un mejor reporteador, un manejador de proyectos, un DSS; y más y más tecnología  sin fin. Es necesario rehacer las habilidades gerenciales para incorporar la administración de la información en beneficio de las decisiones empresariales.

 

La necesidad del pensamiento claro

Todos asumimos como verdad irrefutable que pensamos con claridad, nos atenemos a nuestra capacidad cerebral para ello. Aristóteles ya lo había enunciado así: el ser humano es un ser racional. Afirmación demasiado optimista a la luz de la realidad que nos indica que preferimos las frases a las ideas, a lo que todo el mundo da por cierto, y cuyas consecuencias son guerras, carencias y falta de congruencia en la convivencia humana. Para la alta dirección es un imperativo, más que una necesidad, el pensar con claridad. Sus decisiones afectan la vida de toda la organización.

El dominio general del ser humano sobre el mundo se debe a los pensadores. Los avances que han permitido la creación de nuevas vacunas, nuevos medios de comunicación, suministros modernos de energía, tecnología digital en aparatos electrónicos sorprendentes y muchos más descubrimientos se deben a personas que han desarrollado una espléndida capacidad de pensar racionalmente. Es necesario realizar grandes cambios para desterrar tendencias irracionales si se aspira a pensar con claridad y con eficiencia. No se puede ser completamente racional, hay áreas del saber y del actuar en que dejamos de ser racionales. ¿Vale la pena ser racional? Si usted, como responsable de una empresa, siente la tentación de desistir, recuerde esto: es absolutamente cierto que el pensamiento lógico, partiendo de premisas verdaderas, debe llevar a una conclusión verdadera . En cambio, el pensamiento irracional, parta o no de premisas verdaderas, sólo puede alcanzar la verdad por accidente.

No se puede negar que también se llegan a tomar decisiones acertadas a través de la intuición, sólo hay que asignarle su justo valor como medio utilizado para encontrar un rumbo a seguir cuando se carece de información; pero, sin abusar. Se dice que los mexicanos tomamos decisiones de forma intuitiva porque nos late cual es la acción más indicada. No obstante, una empresa no puede ser dirigida de esta manera.

Una recomendación para la alta dirección es el empaparse de los fundamentos de la Lógica como tal. Cuando todo mundo ofrece soluciones light, sin esfuerzo y en el menor tiempo posible, yo afirmo que es necesario un mayor compromiso con la verdad de los hechos que requiere un gran esfuerzo de estudio y dedicación para encontrarla y comprenderla.