¿Instinto o Estrategia?

“El éxito en los negocios consiste no en ser inteligente sino en ser pensante”

Peter Drucker

¿Cómo atrapa una ballena orca a un banco de peces? ¿Cómo trabaja en equipo la ballena orca para consumir hasta el último pez de dicho banco? Las ballenas, al detectar a los peces, van girando en círculo alrededor del banco de peces en fila india, formando una espiral de arriba hacia abajo. Mientras van encerrando al banco de peces van soltando burbujas de aire que simulan los barrotes de una jaula impidiéndole a los peces escapar. Luego una a una, en un orden meticuloso, entran a la jaula de burbujas desde abajo hacia arriba de la superficie del mar y empiezan a comer los peces con una gran bocanada. La orca en turno que acaba de comer nuevamente regresa a la fila india para seguir girando alrededor de los peces. Esta rutina (girar alrededor del banco de peces, echar aire, comer) continúa hasta que todas las orcas han comido y han devorado hasta el último pez.

Esta maravilla de estrategia sincronizada llamada “instinto” le permite a la orca sobrevivir y ser feliz. Todos los animales siguen por instinto sus propias estrategias específicas que les permiten comer y sobrevivir. Exactamente igual, una organización requiere diseñar e implantar sus estrategias de sobrevivencia, crecimiento o consolidación. Sin embargo, a diferencia de los animales que siempre actúan por instinto, las personas, las empresas y las organizaciones debemos aprender a utilizar nuestra inteligencia para pensar la mejor forma de alcanzar nuestros objetivos.

Cómo decía Peter Drucker: “El éxito en los negocios consiste no en ser inteligente sino en ser pensante”.

Una cosa sencilla puede ser definir o plantear objetivos estratégicos (vender cuando menos $50 millones de pesos; obtener una utilidad de operación de cuando menos el 25%; lanzar al mercado al menos tres nuevos productos; obtener una satisfacción del cliente de cuando menos el 95%; obtener una satisfacción del colaborador de cuando menos el 85%; etc.) con metas y fechas específicas de cumplimiento y otra cosa, un poco más complicada es definir o diseñar las estrategias que nos permitirán alcanzar dichos objetivos. Es decir, para que cada objetivo se haga realidad se requiere ejecutar cuando menos una estrategia que combinadamente con otras vaya alcanzando las metas correspondientes:

Estrategia 1 (contribuye con el 70% de la meta) más

Estrategia 2 (contribuye con el 15% de la meta) más

Estrategia 3 (contribuye con el 10% de la meta) más

Estrategia 4 (contribuye con el 05% de la meta) igual al 100% de cumplimiento de la meta.

Por ello, algo muy importante en la vida de las empresas y las organizaciones es dedicar tiempo a pensar cómo alcanzar sus objetivos. Es decir, hace falta tiempo y método para generar las “estrategias” específicas que requiere la organización para alcanzar sus objetivos.

 

Estrategia. Es el concepto a través del cuál se logran los objetivos. Es el camino a seguir para alcanzar los objetivos. La estrategia es cambiante a través del tiempo debido a los cambios de los medios ambientes externo e interno. La estrategia exitosa de ayer probablemente ya funciona hoy. La estrategia del presente probablemente ya no funcionará mañana. La estrategia de mi competidor probablemente no funcione para mí.

 En México, no hay estadísticas respecto a cuántas empresas u organizaciones hacen Planeación Estratégica. Tal vez menos del uno por ciento de las empresas hacen algún proceso formal de planeación estratégica, las demás sobreviven con mucho instinto empresarial.

 ¿Cómo logra una organización mejorar o incrementar los resultados de sus objetivos estratégicos?

  1. Descubriendo y generando las estrategias que son potencialmente realizables con los recursos (fortalezas humanas, técnicas, tecnológicas y, sobre todo, mentales) en poder de la organización.
  2. Formulando las estrategias ofensivas que potencialmente le permiten a la organización aprovechar las oportunidades del mercado.
  3. Desarrollando las estrategias defensivas que potencialmente minimizan los efectos de las amenazas que circundan y avecinan a la organización.

 

Es decir, la formulación de las estrategias (ofensivas y defensivas) son el resultado de:

  1. Encontrar las amenazas y oportunidades derivadas del análisis (individual o grupal) del medio ambiente externo (tendencias de clientes, mercados, productos, competidores, tecnología y aspectos políticos, económicos y sociales).
  2. Encontrar las fortalezas y debilidades derivadas del análisis (individual o grupal) del medio ambiente interno (infraestructura, recursos humanos, tecnológicos y financieros, proveedores, tecnología directiva y operativa).
  3. La combinación de Fortalezas – Oportunidades (FO), Debilidades – Amenazas (DA), y
  4. La combinación de las Fortalezas – Amenazas (FA), Debilidades – Oportunidades (DO).

 Oportunidades. Son eventos del medio ambiente externo que, de presentarse, facilitan lograr los Objetivos Estratégicos. Estos eventos no están bajo nuestro control.

Amenazas. Son eventos del medio ambiente externo que, de presentarse, impedirían o complicarían lograr los Objetivos Estratégicos. Estos eventos no están bajo nuestro control.

Fortalezas. Son actividades que realizamos internamente con un alto grado de eficiencia. Dependen de nosotros y estamos orgullosos de ellas.

Debilidades. Son actividades que realizamos internamente con un bajo grado de eficiencia. Dependen de nosotros y estamos apenados por ellas.

Posterior a la formulación de las estrategias, la organización hace la selección de las mejores estrategias en base a su nivel de contribución (al cumplimiento del objetivo), a su impacto, a su viabilidad, a su complejidad y a su costo de ejecución, entre otros importantes factores a considerar.

Nuestro modelo de consultoría de Planeación Estratégica (Modelo PLANES®) para generar estrategias es adecuado para que el dueño, empresario y miembros del equipo directivo de una empresa u organización aprendan a pensar de manera conjunta y compartan y expandan su visión acerca de la realidad en la que vive inmersa la propia organización. Este camino es como tener un helicóptero que sobrevuela por encima del laberinto en que se encuentra la organización. Desde esa altura se puede ver con mayor claridad el mejor camino que debe tomar la organización para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Por supuesto, como decía Thomas Alva Edison: “El éxito requiere un uno porciento de inspiración y un noventa y nueve porciento de transpiración”. El trabajo en equipo requiere, primero, de pensar en cómo alcanzar el objetivo y, segundo, trabajar todo el año para convertir las estrategias y acciones en realidad.

Si una empresa u organización aprende a pensar, generará estrategias que contribuyan al logro de sus objetivos haciendo honor al gran privilegio de la raza humana de usar su inteligencia para el bienestar común. Pero, por otro lado, si una empresa u organización NO aprende a pensar, generará estrategias y actividades de manera instintiva que le permitirá, sólo en pocas ocasiones, alcanzar los objetivos que se propone. El pensar ayuda al crecimiento y al desarrollo y no hacerlo sólo ayuda a la supervivencia, en el mejor de los casos. El pensar suma, el no pensar resta. El pensar multiplica, el no pensar divide. Por ello, dos preguntas finales de reflexión son: ¿Serán mejores las estrategias instintivas que generan los animales para sobrevivir? ¿Serán mejores las estrategias pensadas que generan las personas que dirigen una empresa u organización para sobrevivir, crecer y consolidarse en este mundo cada vez más competido?

Moraleja: El pensamiento compartido de una o varias personas en un equipo de trabajo facilitará el logro de los objetivos. Los resultados a largo plazo que se obtienen de una manera consistente son el resultado de un esfuerzo pensante de quienes dirigen la empresa. El instinto es un buen complemento del pensamiento, pero nunca un buen sustituto.