Que es estrategia empresarial | Creencias que afectarán el 2019

“La salud es al ser humano lo que la salud financiera es a las empresas”

Martín G. Álvarez Torres

 

  • ¿En verdad valdrá la pena planear en épocas de crisis económicas, políticas y sociales?
  • Con que mi negocio salga tablas me conformo
  • ¿Por qué el gobierno no apoyara más a las empresas PyMES?

De acuerdo a la estadística, de acuerdo a una distribución “normal” y de acuerdo al desempeño del mundo empresarial en el año 2018:

  1. El 10% de las empresas viven totalmente despreocupadas de los resultados. Confían en su mercado, sus clientes, sus productos, su gente y sobre todo, en los milagros. Dicen que “mientras sigan oyendo ladrar a los perros significa que siguen respirando”.
  2. La mayoría de las empresas, el 80% viven jugando al póker, dicen “cómo veo doy”. Si hay bajas ventas le echan montón a las ventas, si hay baja cobranza, le echan montón a la cobranza, si hay problemas con clientes, le echan montón a los clientes. Son amateurs , no profesionales. Si no ganan, seguramente se divierten mucho.
  3. Y finalmente el otro 10% viven totalmente preocupadas todo el año acerca de sus resultados. Tienen procesos formales de planeación estratégica, viven por y para los objetivos, indicadores y metas (KPI´s), implementan proyectos de mejora, programas de trabajo y juntas de trabajo. Se esfuerzan por alcanzar las metas planeadas. Aunque a veces no llegan al cien porciento de sus metas, siempre tienen una visión estratégica y una férrea cultura de resultados.

Pero sin importar el grado de preocupación de las empresas sobre su estrategia hay algunas creencias catastróficas que omiten en mayor o en menor medida que les impedirá tener un mejor desempeño empresarial en el año 2019.

Uno. Creer que las crisis son temporales y pensar que “el lobo feroz” no va a venir a comerse a sus ovejas. En todos los negocios y países hay una competencia intensa con productos similares o sustitutos, con guerras de precios, con campañas agresivas de mercadotecnia (tu país, USA, Comunidad Europea). ¡No! el riesgo de estar tranquilo se irá pagando en cómodas mensualidades de desaceleración, decrecimiento y pérdida de ovejas empresariales (clientes, colaboradores, productos, ubicaciones geográficas, participación de mercado, etc.). El exceso de confianza es el enemigo a vencer.

Dos. Creerse inmune a la situación económica, política o social de su mercado y no actuar rápidamente con algunas acciones preventivas o correctivas (Thrump, Clinton, brexit, refugiados, guerras, narcotráfico, fraudes cibernéticos, etc.). “Todas los tsunamis del medio ambiente” tarde o temprano afectan directa o indirectamente a todas las empresas, a veces esas afectaciones se convierten en amenazas y noquean a las empresas, otras veces se convierten en oportunidades pero la empresa no está preparada para capitalizarlas. ¡No! el riesgo de no pensar en las consecuencias de los cambios económicos, políticos o sociales afecta drásticamente la salud financiera y la continuidad de la empresa. El exceso de sensibilidad a los cambios externos es el enemigo a vencer.

Tres.  Creer que no hace falta presionar a su equipo de confianza, llámense directores gerentes, jefes de área, supervisores, personal administrativo o personal operativo para que generen resultados, produzcan calidad y generen nuevas propuestas de mejora. ¡No! el riesgo de confiar en que la gente está comprometida con la empresa es que solo seguirán comprometidos siempre y cuando sigan recibiendo su sueldo, sus prestaciones y sus remuneraciones. El exceso de “apapacho” es el enemigo a vencer.

Cuatro. Creer que no hay que seguir invirtiendo en el negocio, pues ya durante muchos años se han hecho inversiones en infraestructura humana y tecnológica y por ello, ahora es momento de “ordeñar la vaca”. ¡No! el riesgo de no seguir invirtiendo en el negocio es que el proceso de mejora e innovación se vaya rezagando y poco a poco la empresa se vaya alejando de su mercado y de sus competidores y como barco a la deriva la brecha empresarial se haga cada día más grande. El exceso de “sangrado” de la empresa es el enemigo a vencer.

Cinco. Creer que los malos clientes, que los colaboradores no competentes y que los proveedores no confiables de la noche a la mañana se volverán mejores. ¡No! el riesgo de esperar a que los clientes, los colaboradores y los proveedores sean mejores es que la empresa se vaya quedando con la peor parte del pastel del mercado y quede en el último lugar de la lista y/o se vaya a una segunda división o simplemente diga “adiós”. El exceso de tolerancia es el enemigo a vencer.

Seis. Creer que todo el personal piensa en los intereses de la empresa y que cuidan a los clientes, los ingresos, los gastos y el presupuesto como si fueran los dueños de la empresa. ¡No! el riesgo de confiar en el compromiso de la gente y en la optimización de los recursos económicos de la empresa es despertar con “un hoyo en la bolsa del pantalón”, una deuda impagable y un apalancamiento estratosférico. El exceso de “amistad, negligencia y nepotismo” es el enemigo a vencer.

Estas seis creencias y muchas más nublan el pensamiento, debilitan el análisis, paralizan la acción, detienen el crecimiento económico e impiden el desarrollo empresarial.

Si en lugar de “seguir creyendo ciegamente, siguieran aprovechando las alertas amarillas y rojas” seguramente los negocios, las empresas y las organizaciones podrían hacer mejoras de forma y de fondo que les permitan tener un año 2019 mucho más exitoso que el 2018.

No te quedes paralizado ante las dificultades mejor ponte a rediseñar tu estrategia empresarial y a actuar junto con tu equipo directivo en tomar decisiones que mejoren tus resultados de corto, mediano y largo plazo. Es mejor un té amargo que un dulce café de funeral.

Firma Bloog