Emprendimiento | Creencias que afectarán el 2021

“La salud es al ser humano lo que la salud financiera es a las empresas”

Martín G. Álvarez Torres

 

  • ¿En verdad valdrá la pena planear en épocas de crisis económicas, políticas y sociales?
  • Con que mi negocio salga tablas me conformo
  • ¿Por qué el gobierno no apoyara más a las empresas PyMES?

De acuerdo a la estadística, de acuerdo a una distribución “normal” y de acuerdo al desempeño del mundo empresarial en el año 2020:

  1. El 10% de las empresas viven totalmente despreocupadas de los resultados. Confían en su mercado, sus clientes, sus productos, su gente y sobre todo, en los milagros. Dicen que “mientras sigan oyendo ladrar a los perros significa que siguen respirando”.
  2. La mayoría de las empresas, el 80% viven jugando al póker, dicen “cómo veo doy”. Si hay bajas ventas le echan montón a las ventas, si hay baja cobranza, le echan montón a la cobranza, si hay problemas con clientes, le echan montón a los clientes. Son amateurs , no profesionales. Si no ganan, seguramente se divierten mucho.
  3. Y finalmente el otro 10% viven totalmente preocupadas todo el año acerca de sus resultados. Tienen procesos formales de planeación estratégica, viven por y para los objetivos, indicadores y metas (KPI´s), implementan proyectos de mejora, programas de trabajo y juntas de trabajo. Se esfuerzan por alcanzar las metas planeadas. Aunque a veces no llegan al cien porciento de sus metas, siempre tienen una visión estratégica y una férrea cultura de resultados.

Pero sin importar el grado de preocupación de las empresas sobre su estrategia hay algunas creencias catastróficas que omiten en mayor o en menor medida que les impedirá tener un mejor desempeño empresarial en el año 2021.

Uno. Creer que las crisis son temporales y pensar que “el lobo feroz” no va a venir a comerse a sus ovejas. En todos los negocios y países hay una competencia intensa con productos similares o sustitutos, con guerras de precios, con campañas agresivas de mercadotecnia (tu país, USA, Comunidad Europea). ¡No! el riesgo de estar tranquilo se irá pagando en cómodas mensualidades de desaceleración, decrecimiento y pérdida de ovejas empresariales (clientes, colaboradores, productos, ubicaciones geográficas, participación de mercado, etc.). El exceso de confianza es el enemigo a vencer.

Dos. Creerse inmune a la situación económica, política o social de su mercado y no actuar rápidamente con algunas acciones preventivas o correctivas (Covid-19, Thrump, brexit, refugiados, guerras, narcotráfico, fraudes cibernéticos, etc.). “Todas los tsunamis del medio ambiente” tarde o temprano afectan directa o indirectamente a todas las empresas, a veces esas afectaciones se convierten en amenazas y noquean a las empresas, otras veces se convierten en oportunidades pero la empresa no está preparada para capitalizarlas. ¡No! el riesgo de no pensar en las consecuencias de los cambios económicos, políticos o sociales afecta drásticamente la salud financiera y la continuidad de la empresa. El exceso de sensibilidad a los cambios externos es el enemigo a vencer.

Tres.  Creer que no hace falta presionar a su equipo de confianza, llámense directores gerentes, jefes de área, supervisores, personal administrativo o personal operativo para que generen resultados, produzcan calidad y generen nuevas propuestas de mejora. ¡No! el riesgo de confiar en que la gente está comprometida con la empresa es que solo seguirán comprometidos siempre y cuando sigan recibiendo su sueldo, sus prestaciones y sus remuneraciones. El exceso de “apapacho” es el enemigo a vencer.

Cuatro. Creer que no hay que seguir invirtiendo en el negocio, pues ya durante muchos años se han hecho inversiones en infraestructura humana y tecnológica y por ello, ahora es momento de “ordeñar la vaca”. ¡No! el riesgo de no seguir invirtiendo en el negocio es que el proceso de mejora e innovación se vaya rezagando y poco a poco la empresa se vaya alejando de su mercado y de sus competidores y como barco a la deriva la brecha empresarial se haga cada día más grande. El exceso de “sangrado” de la empresa es el enemigo a vencer.

Cinco. Creer que los malos clientes, que los colaboradores no competentes y que los proveedores no confiables de la noche a la mañana se volverán mejores. ¡No! el riesgo de esperar a que los clientes, los colaboradores y los proveedores sean mejores es que la empresa se vaya quedando con la peor parte del pastel del mercado y quede en el último lugar de la lista y/o se vaya a una segunda división o simplemente diga “adiós”. El exceso de tolerancia es el enemigo a vencer.

Seis. Creer que todo el personal piensa en los intereses de la empresa y que cuidan a los clientes, los ingresos, los gastos y el presupuesto como si fueran los dueños de la empresa. ¡No! el riesgo de confiar en el compromiso de la gente y en la optimización de los recursos económicos de la empresa es despertar con “un hoyo en la bolsa del pantalón”, una deuda impagable y un apalancamiento estratosférico. El exceso de “amistad, negligencia y nepotismo” es el enemigo a vencer.

Estas seis creencias y muchas más nublan el pensamiento, debilitan el análisis, paralizan la acción, detienen el crecimiento económico e impiden el desarrollo empresarial.

Si en lugar de “seguir creyendo ciegamente, siguieran aprovechando las alertas amarillas y rojas” seguramente los negocios, las empresas y las organizaciones podrían hacer mejoras de forma y de fondo que les permitan tener un año 2021 mucho más exitoso que el 2020.

No te quedes paralizado ante las dificultades mejor ponte a rediseñar tu estrategia empresarial y a actuar junto con tu equipo directivo en tomar decisiones que mejoren tus resultados de corto, mediano y largo plazo. Es mejor un té amargo que un dulce café de funeral.


¡LLÁMANOS!  AHORA PARA HACER UNA CITA NO ESPERES MÁS

COMPARTE ESTE CONTENIDO CON TU COMUNIDAD EN REDES SOCIALES DANDO CLIC EN LOS BOTONES DE ABAJO

Firma Bloog