Estrategia Empresarial | El novato

Era principios de año y hacía un frío invernal que calaba hasta los huesos. Aunque Don Manuel era robusto y difícilmente tenía frío, ese día llegó a su empresa con abrigo y bufanda. Aunque no era un hombre mayor tampoco era un hiombre joven. No era ni baby boomer ni millennial. Al paso de los años había aprendido a cuidar su salud. Pero todavía era un hombre con mucha energía y sobre todo, con muchas ideas. Sus amigos mayores le habían dicho que los cincuenta años de edad eran el climax del hombre, les creía, pero él aún no tenía prisa por llegar, estaba pisando el freno de pie y metiendo el freno de mano.

La empresa dependía de Don Manuel. El iba todos los días a supervisar a los vendedores, a los de producción y a asegurarse que el personal administrativo y operativo hiciera su chamba. El sabía muy bien que si a la gente no se le supervisaba se pasaba de lista y empezaba a abusar de confianza, o bien ponían cualquier pretexto para no terminar con sus tareas. Él estaba orgullosamente sorprendido de que ya cincuenta personas trabajaran para él y en consecuencia cincuenta familias dependían de su éxito empresarial.

Se sentía muy orgulloso de las ventas de su empresa en el año que acaba de terminar, había crecido aproximadamente un 20% en ventas y utilidades. Desde su fundación habían sido seis años de mucho esfuerzo y trabajo. Sobre todo el primer años, apenas y salía para pagarle a los pocos trabajadores que tenía en ese tiempo, pero gracias a Dios había hecho lo que el rey David y había enfrentado exitosamente a sus Goliaths. Había conseguido algunos buenos clientes y habia empezado a estandarizar sus líneas de producción para mejorar la calidad y la productividad.

Pero de pronto sintió un frío escalofrío que recorrió todo su cuerpo y le hizo erizarle los bellos de sus brazos. Su empresa pende de sus hombros. Se daba cuenta perfecta cuenta que necesitaba ayuda profesional para que su negocio siguiera creciendo. Si enfermara, se incapitara o algo más grave sería muy difícil tener continuidad en su negocio. Necesitaba tener gente más responsable que le ayudara a supervisar cada una de sus áreas. Su esposa por más amor y buenas ideas que le daba no eran suficientes para profesionalizar y sacar todo el potencial de su empresa.

Necesitaba gente profesional, algo así un despacho de consultoría que lo guiará en los pasos a seguir para institucionalizar su empresa. Necesitaba apoyo integral para que su negocio siguiera siendo exitoso. Había estado leyendo que las grandes empresas y los grandes empresarios no lo sabían todo, pero que se rodeaban de gente que les asesoraba en los temas financieros, fiscales, corporativos, legales y demás asuntos humanos, tecnológicos y empresariales. Era un novato en consultoría pero sabía que tarde o temprano tenía que andar por ese camino.

— Denise, ¿podrías por favor ayudarme a buscar en internet algunos consultores en planeación estratégica o estrategia empresarial? — Le pidió Don Manuel a su asistente muy emocionado por saber que ya estaba en las posibilidades de pagar asesoría profesional. Se le veía muy sonriente, parecía el gato que ya se había comido al ratón.

— Con mucho gusto — le contesto Denise con una carita de sorpresa y una sonrisa sincera. Su jefe siempre le decía que sería bueno contratar a un consultor pero nunca le había pedido que buscara a alguno —. ¿Quiere que busque a un consultor independiente o a un despacho de consultoría?

— Sería mejor un despacho de consultoría porque son mucho temas los que quiero tratar y pienso que necesitamos que debe haber algunos despachos como Walmart que tienen muchos productos de consultoría y creo que difícilmente un consultor puede saber de todo, además no quiero tener el riesgo de solo tener un consultor sino un despacho que nos brinde mayor seguridad y continuidad.

— Si esta bien, deme unos minutos y ahorita le llevo una lista de los más reconocidos en el mercado — le contesto Denise muy perspicazmente. Inmediatamente se puso a hacer su tarea en google. Buscaría a los mejores.

Siete meses después, ya Don Manuel en mangas de camisa y disfrutando del verano se congratulaba consigo mismo porque había seleccionado al despacho de consultoría de GRUPO ALBE y además del plan estratégico que habían desarrollado ellos con sus gerentes y responsables de área, ya estaba viendo el incremento de ventas y utilidades y tenía un claridad de los proyectos y actividades de mejora que tenía que ir incorporando en los próximos meses.

Sabía que estos cimientos si serían de mayor impulso para el crecimiento de su negocio. Ya había reforzado su estructura organizacional, ya estaba incursionando en el marketing digital y redes sociales, ya estaba implantando un programa de capacitación, ya estaba documentando sus procesos con políticas y procedimientos funcionales.

— Que bueno que contraté un despacho de consultoría de servicios integrales porque con ellos implantaré mi estrategia empresarial durante los próximos cinco años y estoy seguro que mi empresa seguirá madurando así como yo. Ya hasta me dio calor, voy a invitar a comer a mis gerentes y a tomarnos unas ricas cervezas artesanales que tanto están de moda — le dijo muy emocionado Don Manuel a Denise —. Y te agradezco que me hayas ayudado a seleccionar al mejor despacho de consultoría.

— No hay de que Don Manuel — le contestó Denise —. Esta es también mi empresa, yo aquí trabajo y nada me dará mucho gusto ver que tanto usted como su familia y todos sus trabajadores también seguimos mejorando. Si la empresa crece, nosotros crecemos, pero si la empresa pierde, también nosotros perdemos.

— Bueno, ¿le quieres avisar a los gerentes que los espero a las dos de la tarde en la mesa 23 de mi restaurante favorito? Vamos a celebrar que ya estoy pasando la novatez como cliente de consultoría. Invita también a los de GRUPO ALBE por favor.

— Si Don Manuel, con mucho gusto — Denise sonrió alegremente. Estaba muy orgullosa que como millennial hubiera podido contribuir con Don Manuel a hacer realidad su sueño de empezar a ver la institucionalización de su empresa.