Líder | Consejos prácticos para convertirte en líder. 2a.parte

Guillermo Chavarría Valverde

“El liderazgo es el arte de influir en las personas para que trabajen con entusiasmo y compromiso en la consecución de objetivos comunes”.

Si decimos que el liderazgo es “el arte de influir en las personas”, inmediatamente nos surge la pregunta: ¿Cómo puedo influir en los otros? ¿Cómo puedo lograr que los otros hagan lo que “yo quiero” que hagan, para alcanzar las metas que tengo encomendadas o aquellas que yo mismo me fijé?

Hay dos maneras de hacerlo: Mediante el uso del poder o mediante el uso de la autoridad.

De ahí que sea importante que establezcamos la diferencia entre Poder y Autoridad, así como su relación con el liderazgo.

Poder ·         Dominio, imperio o facultad que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa.

·         Acto de dar a otro la facultad de actuar en representación nuestra.

En las organizaciones es la capacidad potencial que tiene el líder/jefe sobre los seguidores. De ahí que el poder dependa de la posición que se ocupa en la pirámide organizacional.

Mientras más arriba de la pirámide, mayor poder se tendrá.

¿Dónde nace el poder?

El poder nace de un acuerdo entre los hombres que lo delegan al jefe de la tribu, al jefe del clan o al jefe del grupo y por ello mismo lo hacen el jefe. Surge entre los hombres cuando actúan juntos, y desaparece en el momento en que se dispersan.

En El Príncipe, Maquiavelo nos habla de la palabra empeñada y de la posibilidad de no cumplir con ella. Los hombres son malos, sería ingenuo suponer que todos los hombres son buenos. “Puesto que ellos son malos y no te guardarán su palabra; tú tampoco tienes por qué guardarles la tuya”. De modo que, si se trata de conservar el estado, es decir, el poder, cualquier acción se justifica.

El poder crea dependencia; los efectos de la cocaína tienen su analogía en los efectos del poder, pues quien la usa se siente lúcido, seguro de sí mismo, controladamente prepotente, generoso y muy ágil mentalmente, de ahí que, “quienes ocupan cargos públicos, se aferran a ellos –decía Aristóteles- como si estuvieran afectados por una enfermedad que sólo pudiera curarse con su continuidad en el poder”.

Hay varios tipos de poder:

Poder Legítimo Se basa en el poder por posición, concedido a quien lo ostenta por su sitio en la organización. La utilización del poder legítimo es adecuado cuando se pide a la gente que haga algo dentro del ámbito de sus labores.
Poder de Recompensa Se basa en la capacidad de quien lo ostenta de influir en los demás ofreciéndoles algo de valor para ellos: elogios, reconocimientos, tareas especiales o actividades atractivas, aumentos de sueldo, bonos, ascensos.
Poder coercitivo Consiste en castigar y negar recompensas para lograr la sumisión de alguien
Poder por Conexión (política) Proviene de la relación con personas influyentes. Es el aprovechamiento de los contactos o amistades para influir en la persona con la que se trata. Hacer los contactos correctos puede dar poder, o al menos la sensación de tenerlo.
Poder de Información Se basa en que la información que poseemos la desean o necesitan los demás
Poder Experto Se basa en la destreza y el conocimiento de quien lo ostenta. Ser un experto hace que otras personas dependan de uno. La gente suele respetar al experto.
Poder de Referencia Se basa en la relación personal con los demás. El poder proviene de la amistad o del atractivo personal de la persona que usa el poder.

Entonces, ¿es malo el poder? No, desde luego; en muchas ocasiones será gracias al poder que podremos poner a salvo a la organización, poner orden o tomar decisiones drásticas que permitan componer las cosas. Sin embargo, cuando lo usamos para nuestro propio beneficio o cuando hacemos un uso desmedido de él, es nocivo. “También he sido ejemplo de mal liderazgo. Cuando mi hija tenía dos o tres años, -nos comenta Daniel Goldin, Administrador de la NASA en Washington, DC-, transgredió una regla, yo reaccioné de forma excesiva y le apliqué un fuerte castigo; de ahí que lo que yo recomiendo a los líderes es que deben ser conscientes del poder que ejercen”.

En cuanto a la autoridad, veamos algunas definiciones:

Autoridad
  • Poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada.
  • Persona revestida de algún poder o mando.
  • Crédito y fe que, por su mérito, se le otorga a una persona.

Las dos primeras definiciones se parecen a las de poder, e incluso, poder y autoridad llegan a manejarse como sinónimos. Nosotros definimos la autoridad como: Conseguir que la gente haga voluntariamente lo que el líder quiere, basado en su influencia personal. La autoridad tiene que ver con lo que el líder es como persona, con su carácter y con la influencia que ha forjado sobre la gente, debido a sus valores, sus actitudes, su sabiduría, su respeto por la persona y por la vida.

De hecho, influir en alguien es tan importante, que se considera la esencia del liderazgo

Veamos el siguiente esquema:

Debes tener presente que, muchas veces, se puede estar en una posición de poder y no tener autoridad; por el contrario, se puede tener autoridad sin que necesariamente estemos ocupando posiciones de poder.

El objetivo del liderazgo es estar en el poder y, además, tener autoridad, de modo que la gente haga aquello que esperamos.

Hay diversas teorías de liderazgo, pero en lo que todas están de acuerdo, es que cuando queremos conseguir que la gente haga determinadas cosas, nos encontramos siempre con dos factores: la tarea y la relación humana. Es fácil que el líder desequilibre la balanza a favor de uno y, entonces, caiga en el autoritarismo, olvidándose de que trabaja con personas o se exceda en el otro factor, y entonces convierta su organización en un club social, olvidándose de los resultados para los cuales fue puesto en esa posición.

Naturalmente, surgen las preguntas siguientes: ¿Qué puedo hacer para aumentar mi influencia personal y lograr que los otros hagan lo que yo deseo? ¿Cómo puedo hacer para que los demás me sigan?

Para responder a la primera pregunta, es decir, lograr influencia, contamos con algunas tácticas; algunas directas y otras indirectas.

Este artículo continuará en la tercera parte.

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