Janny, la mujer más dulce del mundo

Martín Gerardo Álvarez Torres

 

En esta ocasión especial quiero dedicar este boletín mensual a recordar a mi esposa, Juana Olivia Chávez Barragán, cuyo nombre artístico dentro de la familia Álvarez Chávez fue “Janny”, quien el pasado 19 de noviembre a las 7:46 AM inesperadamente falleció, después de 28 años de matrimonio. Tuvimos cuatro excelentes hijos: Luis Gerardo, Irina Maroly, Karol Jacqueline y Daniel Abraham. Sus principales pasiones en la vida fueron sus hijos, la fotografía y dar estudios bíblicos.

Durante los últimos 23 años dentro de GRUPO ALBE CONSULTORES, S. C. además de ser mi socia, también ocupó la Dirección de Administración y Finanzas, logrando tener una buena salud financiera dentro de nuestro despacho.

“Las muertes que más me han dolido en toda mi vida han sido, en primer lugar, la de mi abuelita, y en segundo lugar, la de mi papá, en ese orden.
Cuando se murió mi abuelita yo también me quería morir”
Juana Olivia Chávez Barragán,
Comentario que nos hiciste hace un mes que platicábamos de nuestros seres queridos que han muerto.

“Sin la mujer, la vida es pura prosa.”
Rubén Darío (1867-1916) Poeta y periodista nicaragüense.

Gordon, te escribo este artículo no porque yo sea un gran poeta o un gran escritor, sino porque tú eres y fuiste siempre mi gran fuente de inspiración. A lo largo de casi 32 años de conocerte y de 28 años de matrimonio, tu sonrisa, tu buen humor, y por sobre todas las cosas, tu gran amor por mí, a pesar de mis defectos, siempre me hicieron descubrir y generar pensamientos y palabras inimaginables que estaban latentes en mi mente esperando a que tú los invitaras a salir de mi mente, como el flautista de Hamelín. Siempre me encantó hacerte sonreír, con mis frases, voces, chistes, bromas y poesías, aunque a veces me renegabas un poco… jajajajajajaja.

Mira, te explicó este detalle de la inspiración con un poco de más calma. Es como si yo fuera un barril de pólvora (uy que barrilote… jajajajajajaja), que estaba muy tranquilo, inocente, pasivo e inmóvil, y tú, un cerillo encendido que se acercó tanto y tanto a mí, de forma tan irresistible que no había manera de seguir inerte e inexpresivo al verte llegar con tus ojos de mujer enamorada. Tu intimidad conmigo originó y sigue generando una gran explosión de inspiración. “¿Capixqui?” Sí, así es, cada pequeño o gran detalle de tu personalidad me han inspirado, y hoy incluso que ya no estás aquí conmigo, todavía me sigues dando grandes explosiones de inspiración. Mi Gordon, hoy a unos días de tu fallecimiento te lo digo por escrito, como siempre te lo dije personalmente en voz bajita y mirándote fijamente y enamoradamente tus ojos de color de miel, “Gordon, te quiero mucho mucho mucho, como de aquí a la luna, no, ¿qué digo? de aquí a donde termina la vía láctea, no, ¿qué digo? de aquí a donde termina el universo, no, ¿qué digo? de aquí al jardín trasero de Jehová, donde El juega con sus mascotas. Fuiste y sigues siendo la mujer de mi vida, eres el mejor regalo que Jehová me ha dado”. Y como dice la canción de José Alfredo Jiménez, Cuando sale la luna, “… Cuánto me debía el destino que contigo me pago…”

¿Te acuerdas la mi primera frase que me inspiraste cuando nos conocimos? Sí, acuérdate éramos unos polluelos, allá por 1982. Fue cuando ya éramos novios y te deje una nota en el parabrisas de tu coche. Te puse en una tarjetita de 5 cm. por 10 cm. en letra grande y legible que decía “Janny, me encanta tu sonrisa norteña”. ¿Uy, te acuerdas? Al leerla obviamente te reíste en una carcajada moderada pero llena de amor, con tus ojitos color avellana a medio morir. Creo que fue por ese detalle que te acabé de conquistar “amore mío”, y desde entonces te dije en tono celoso, posesivo y con una voz muy varonil en tono grave como de tenor tipo Pavarotti… “esa sonrisa norteña es y será solo para mí”, ¿verdad que chi mami? Y así fue, todo lo tuyo fue solamente mío.

Estos primeros días sin ti han sido de mucha tristeza, pues “tu me acostumbraste, a todas esas cosas, que son maravillosas”, hay perdón, ya me estoy pirateando algunas frases de otros canta autores que ahora entiendo cómo se inspiran. “Por mujeres como tú, amor, hay hombres como yo, que se pueden perder…”. Mi Gordon te fuiste en un abrir y cerrar de ojos, de forma totalmente inesperada, solo te desmayaste a las 7:46 AM del lunes 19 de noviembre de 2012, ni chance de decirte adiós, por eso es que en lugar de una despedida verbal, te estoy dando esta gran despedida escrita, tanto para ti, como para mí, para mis hijos, mis nueras, mis yernos y mis futuros nietos. Fue tan sencillo tu último minuto de vida. Fue solamente como si te durmieras. Creo que no sufriste y tampoco nos hiciste sufrir a nosotros. Lo mejor de todo dentro de esta gravísima situación de ya no volverte a ver, es que tu muerte fue como tú la querías, breve, rápida y sin sufrimiento. Qué bueno que Jehová te complació hasta en este pequeño pero significativo detalle.

Y del funeral, ¿qué te puedo decir mi Gordon? ha sido el mejor funeral al que he asistido en toda mi vida, con una asistencia, según cálculos extraoficiales de los Chávez Barragán (que a veces son un poco exagerados, tu ya los conoces), por arriba de las 300 personas que esa tarde – noche del 19 de noviembre se dieron cita con nosotros para escuchar el magistral discurso de funeral desarrollado profunda y sentidamente por mi hermano gemelo espiritualmente hablando, Elyú Benítez Aceves. El discurso se dio hasta pasaditas las 22:00 hrs. porque estábamos esperando a que llegara tu familia de Chihuahua. Llegaron tus cinco hermanos que aún viven.

Ese 19 de noviembre, desde las 13:00 Hrs. empezaron a llegar tus invitados llegaron tanto del circuito MEX 34 como del MEX 39 y de otros circuitos, además de algunos amigos de nuestros hijos ¿Creerías que ese día, a pesar de haber ocho salas, no había ningún otro funeral y en consecuencia todo el velatorio del IMSS de Tequesquinahuac fue solo para nosotros solitos (lástima que ya no te pude dar en vida “el último beso” “¿Por qué se fue? ¿Y por qué murió?… “Hasta en estos pequeños detalles Jehová nos dio su bendición, pues todos los invitados pudieron prácticamente estar sentados tanto en la sala individual como en la sala común, y disfrutar cómodamente del funeral ¿Y yo? ¿Qué te puedo decir? Parecía el presidente de la República con mucha gente haciendo cola para saludarme y darme el pésame.

También te cuento que el discurso bíblico de Elyú fue el mejor que le he oído. Muy sentido, muy humano, muy sensible, y sobre todo, muy íntimo. Me encantó. Sencillamente magistral el fondo y la forma del discurso. Cuando termino de discursar corrí a abrazarlo y a decirle, “Elyú tu discurso fue excelente, es el mejor discurso de funeral que jamás yo haya escuchado en toda mi vida”.

Por estas y muchas otras razones más es que quiero despedirme de ti en la forma en cómo puede mi corazón liberar este torbellino de emociones y sentimientos, escribiéndote un pequeño artículo, y después un libro solamente para la familia, de agradecimiento por todo el amor que me diste. Espero haberte podido corresponder en la forma que tu lo esperabas, y también espero que hayas podido ser feliz conmigo y a pesar de mi. Te quiero mi Reyna y todos los bellos recuerdos que tengo de ti los llevaré siempre en mi corazón. Todas las fotos tuyas las tendré siempre en mi álbum físico y mental. Además, al ver a cada uno de nuestros cuatro hijos te estaré viendo también a ti. Disfruta de tu descanso y de este artículo que está dedicado solamente al cien por ciento para ti, y llévate una de tus canciones favorita, de Agustín Lara, “Solamente una vez”, y mi canción favorita “Gracias a la Vida” de Violeta Parra.

“Solamente una vez ame en la vida, solamente una vez y nada mas una vez, nada más en mi huerto brillo la esperanza, la esperanza que alumbra el camino de mi soledad. Una vez, nada más se entrega el alma con la dulce y total renunciación, y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón…” » Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio dos luceros que cuando los abro Perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes el hombre que yo amo. Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro, madre amigo hermano y luz alumbrando, la ruta del alma del que estoy amando. Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la marcha de mis pies cansados, con ellos anduve ciudades y charcos, playas y desiertos montañas y llanos, y la casa tuya, tu calle y tu patio. Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio el corazón que agita su marco, cuando miro el fruto del cerebro humano, Cuando miro al bueno tan lejos del malo, Cuando miro al fondo de tus ojos claros. Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto, y el canto de todos que es mi propio canto. Gracias a la vida, gracias a la vida, gracias a la vida, gracias a la vida.»

 

“Qué Jehová te bendiga”
Juana Olivia Chávez Barragán,
Así nos decías cada vez que te despedías de mí o de nuestros hijos cuando salíamos de la casa. Qué bonito se oían en tu voz estas bellísimas palabras llenas de amor.