El Equilibrio

Algunas personas, cuando ingresan a “escuelas” que confunden al Coaching con, si se me permite el término, el be building o el auto building, cuyo proceso se basa en ejercicios de auto-euforia de corta duración, lo que seguramente provoca cuando la realidad se manifiesta en los resultados obtenidos de quienes han supuesto una solución a sus necesidades de logros, el uso cotidiano del prozac particularmente cuando descubren que, sólo ha sido una formación utilitarista de sesiones plagadas de “dinámicas” y muchos brincos, la que concluye con una ceremonia formal de certificación o de diplomas, sin que lleve a nada efectivo, como no sea buscar a otros incautos para repetirles la receta. En fin ese es otro tema, derivado de mi confrontación personal.

El Auto-Coaching, es la indagación, a la reflexión. De esta nueva evaluación concluí que los resultados obtenidos eran igual de malos o peores que con el método de aceptación total anterior, la pregunta inmediata resultante fue: ¿y el equilibrio?

Primero resultó necesario revisar la acepción equilibrio, porque tenía en mis marcos aparejada la idea de tratarse de un proceso que promueve la estática, que niega el cambio, considerando su definición, como las “fuerzas encontradas en un cuerpo que se compensan destruyéndose mutuamente”, sin embargo el Diccionario de la Real Academia no me aclara que resulta de esta destrucción, ¿la carencia de fuerzas?, ¿el retorno al estado inicial?, ¿un nuevo estado?, y como la definición parece muy químico-física, revisé otra en el mismo diccionario, que parece más humana, “Ecuanimidad, mesura, sensatez en los actos y juicios”; nuevamente aparece la estática, la inamovilidad, la resistencia al cambio, la constancia de ánimo, la templanza y por lo tanto la continencia.

El término equilibrio que se encuentra en la parapsicología: “Una virtud que procura la felicidad en cada una de las actividades del ser humano”, sin embargo el origen de la definición que procede de una pseudociencia me atormenta, pero al mismo tiempo, me abre un espacio, porque si la parapsicología tiene una definición para el equilibrio conciente, yo podría experimentar la propia.

Primera conclusión, el equilibrio es una facultad sistémica, es decir es una competencia integrada a cualquier sistema, que le permite actuar frente a los elementos entrópicos que participan en el medio ambiente del propio sistema, siguiendo la teoría de Bertanlanffy; la segunda conclusión es que, el resultante del equilibrio es el mantenimiento operativo del sistema, es decir que viva o sobreviva a cualquier circunstancia; la tercera conclusión es que el equilibrio no es la antítesis del cambio, porque el sistema debe estructurarse para un cambio constante, incluso al fracasar, al equilibrio solo le queda actuar para amortiguar los efectos de su propia muerte; el equilibrio es la fuente de generación de nuevos estados, toda vez que al absorber, “destruir” o modificar elementos del sistema o del medio, provoca el nacimiento de nuevos estados generales que deben ser integrados a todos los componentes del sistema, que por su plasticidad cambian el sistema en su estructura y por lo tanto, el sistema en general ya no será el mismo, porque los sistemas tienen una vocación permanente de transformación, su extraordinaria movilidad nos lo demuestra.

El temor provocado por la metafísica al cambio, ha logrado que del resultado de las luchas internas y externas entre la dinámica y la estática, surjan grandes sufrimientos, provocados por los agentes sociales dedicados a sojuzgar en lo individual y en lo social a los sistemas en contra de su naturaleza cambiante, buscando impedir la expresión de su facultad ontológica de respuesta, mintiéndonos sobre la auténtica función del equilibrio; sospecho que el Coaching Ontológico, se propone como un método de equilibrio que promueve la resiliencia del observador para que modifique sus acciones y logre el resultado deseado.

Esta conclusión nos permite entender que los componentes de un modelo, son sistemas que inciden en los demás y que en su conjunto resultan ser un sistema mayor, que a su vez está inmerso en otro sistema que incide en otros, afectando constantemente al modelo universal. Lo que podríamos describir como el movimiento dinámico equilibrado, al que de manera inocente le llamamos desarrollo.

Cabe entonces preguntarme, ¿es posible que yo ame mi insensatez que pueda aceptar mi deshonestidad?, y quizá lo que supongo como lo más importante, ¿cómo podré dejar de pensar como yo quiero que piense?, ¿cómo borrar las conversaciones de las que están hechos mis marcos referenciales para solamente pensar?

Y si lo lograra, cabría la pregunta ¿es este el límite de lo posible? Entonces como puedo ser un SER equilibrado, entendido esto como un resultado, como el producto de los actos que proceden de un observador equilibrado que, aun lográndolo, siendo en el que habito un sistema consubstancial a la naturaleza que me interactúa, y siendo el cambio una constante natural, mi propio sistema se mantendrá en constante búsqueda del equilibrio por el constante rompimiento de la estática, que es una grave entropía en si misma.

Por lo tanto, reclamo para mí una pértiga (reflexión constante) que me permita transitar en equilibrio hasta los destinos (resultados) que debo buscar constantemente, e impedir que la estática denigre mi sistema. En el entendido que en todo transito hay riesgos y consecuencias de muy diversa naturaleza, por lo tanto reclamo para mi una lámpara (aprendizaje) que me permita mejorar el enfoque y por supuesto reequilibrar con la nueva reflexión un proceso más eficiente de la acción para el logro de resultados y prepararme para iniciar la nueva meta cada vez que suponga que he logrado alguna.